Transgeneracional

El análisis transgeneracional o psicología transgeneracional es otra de las eficaces herramientas que uso en consulta para conocer de dónde provienen originariamente muchos de los “programas inconscientes” que detectamos en los clientes y consultantes.

El análisis transgeneracional estudia el inconsciente de un clan, de una familia en sentido extenso: llega hasta los ancestros que no conocimos y sin embargo, están presentes en nuestra vida, porque el inconsciente transgeneracional se transmite de una generación a otra y guarda lo innombrable que cada clan tiene encerrado bajo siete llaves, refleja los dramas no resueltos o transmite mandatos a sus descendientes. El árbol genealógico contiene -como un holograma- todo lo que somos, sentimos, padecemos, elegimos, enfermamos, decidimos y celebramos.

Muchos estudiosos avanzan desde hace años en esta herramienta terapéutica que es la psicogenealogía: Anne Ancelin Schutzemberger, Josphine Hilgard, Nicolas Abraham y María Torok, Serge Tisseron… retomaron conceptos de Sigmund Freud, Francoise Dolto y Alice Miller para ir más allá del inconsciente individual y explorar el inconsciente familiar: allí anidan frustraciones y pactos invisibles, deudas impagables, vocaciones, modos de construir una pareja y de vincularnos con los amigos, el trabajo o los proyectos. En los nudos secretos que toda familia se encarga de perpetuar habita lo más conflictivo, la compulsión a repetir esos mandatos de nuestros antepasados.

 Cuando se toma conciencia de que una vocación que se cree personal no es propia, sino que corresponde a un bisabuelo, se reconduce el deseo; cuando se advierte que el dolor de las vértebras sacras no es propio pero se sufre por lealtad al padecimiento de un miembro del clan, el sufrimiento y la invalidez cobran un sentido y alivian la carga; cuando no se puede tener hijos porque se sigue el patrón del linaje transmitido por generaciones dando un mensaje siniestro: “dar a luz equivale a morir en el parto”, se ilumina una zona que era desconocida y la concepción ahora puede ser posible.

La verdad, ver cara a cara a la verdad, levantar la cripta que esconde los secretos familiares, nos libera de una mochila ajena, nos da libertad y la posibilidad de sanar nuestro árbol genealógico para que las siguientes generaciones no carguen las situaciones traumáticas de nuestros mayores.

transgeneracionalReunir datos, preguntar, investigar en registros civiles e iglesias, buscar fotos y documentos, todo sirve! Incluso el relato de una tía, los mensajes escuchados a medias, la intuición del origen o pertenencia a una cultura diferente en la que se crece. El genograma es el relato del árbol con toda esa información: nombres, fechas de nacimiento y muerte de los antepasados, vocaciones, profesiones, accidentes, situaciones contextuales (guerras, deportaciones, crisis económicas), prejuicios, creencias, enfermedades, muerte de niños al nacer, hijos ilegítimos, violaciones, casamientos forzados, crímenes, estafas, mentiras, identidades negadas. Toda esta informaicón está en el inconsciente de los miembros del clan. Lo “no dicho” es una patología que se transmite, se repite como un “guión familiar” y daña. Romper el paradigma transgeneracional, libera a las generaciones venideras.

Nos asombramos cuando detectamos sincronía de ciertos hechos en determinadas fechas. El análisis revela que no son acontecimientos casuales: repetimos por lealtad y para “usar” la información programada en nuestro clan.

El análisis revela una verdad que grita a voces manifestándose en enfermedades o angustia injustificada. Romper el secreto sana, repara y evita la repetición. Cuando se sabe, se entiende y se deja de tropezar con la misma piedra.

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